Pronto se cumplirán tres meses desde que el colector de San Miguel colapsó y hasta el momento Sedapal no da solución a la grave crisis que ha originado el manejo de las aguas residuales de Lima.
Tal ineficiencia es inexcusable cuando está de por medio la salud de la población que depende de obras como la planta de La Taboada o el tratamiento de desagües antes de lanzarlos indiscriminadamente al mar. Tampoco se formula políticas más globales respecto del sistema de alcantarillado, como la sectorización de desagües o su reciclaje para regar áreas verdes públicas y privadas, medidas que ya se aplican en otras ciudades con éxito.
Aquí, en cambio, Sedapal no ha completado aún el expediente técnico para el diseño del espigón y del emisor submarino que permita el desfogue de las aguas residuales de seis distritos por el colector La Perla. ¿Espera que venzan otros plazos de emergencia y que los desagües sigan colapsando? El Gobierno tiene que asumir su responsabilidad y si Sedapal no funciona, pues abrirse a la posibilidad de dar en concesión los servicios de saneamiento.