LUCES
PARÍS [EFE]. En el terreno del color, el genial modisto John Galliano llenó de negro y de blanco tanto el día como la noche, aunque también propuso algunos tostados y celestes, rosas, salmones o verdes muy pálidos. Presentó plisados, bordados, drapeados y volúmenes asimétricos, en torno a la cintura, sobre la cadera, al igual que el corsé Bar.
Para completar la silueta Dior del invierno de lujo, en la cabeza se llevarán sombreros 'Cloche' (campana), de inspiración en los años 20 y motorista, bordados o adornados en ocasiones con clavos metálicos. No hubo oficialmente un vestido de novia final, pero sí un enorme vestido de gala negro con bordados de pedrería de reflejo multicolor y gran cola alada por detrás, a partir de la cintura, que el público celebró con especial intensidad.
Fue un marco ideal para mostrar una colección inspirada en el arte y en el contraste entre el blanco y el negro, prácticamente sus dos colores exclusivos para el invierno próximo, con diferentes variantes de marfiles, beiges muy claros, blanco roto y grises.