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El 'Monstruo de Austria' pensó en convertir su sótano en una prisión desde 1978

13:36 | Josef Fritzl planeó el secuestro de su hija seis años antes de confinarla en el sótano del edificio donde vivía

Viena (DPA).- Josef Fritzl planeó sus crímenes mucho tiempo antes de encerrar en un sótano de su casa a su hija Elisabeth en 1984 y convirtió con el tiempo la prisión en una verdadera fortaleza, informó hoy el director de la policía criminal de Baja Austria, Franz Polzer, en rueda de prensa.

"Creemos que ya en la fase de planeamiento tuvo que haber pensando en construir un sótano secreto", comentó Polzer. Fritzl trabajó en una ampliación de su casa de 1978 a 1983 y ya previó crear la habitación subterránea que permaneció oculta a las autoridades de construcción.

Los investigadores encontraron otro acceso al lugar, detrás de una puerta de 500 kilos de acero y concreto, que servía para entrar a la habitación de unos 35 metros cuadrados en la que Elisabeth pasó los primeros años. Esta puerta fue después abandonada.

Una vez terminada, para acceder a la mazmorra que había construido había que traspasar ocho puertas y luego abrir dos cerraduras electrónicas, por lo que era imposible que las víctimas escaparan. La policía anunció que terminará esta semana con su registro del sótano de la casa de Amstetten, añadió Polzer.

Fritzl será presentado el próximo lunes de nuevo ante un juez de instrucción. Polzer lo describió hoy como un criminal que actuó solo con una increíble energía.

El fiscal, Gerhard Sedlacek, explicó que el magistrado que actuará la semana que viene es otro, después de que una jueza de St. Pölten, capital del estado de Baja Austria, enviara a Fritzl a prisión preventiva el pasado martes. A mediados de esta semana la fiscalía hablará con él.

El hombre encerró a su hija, hoy de 42 años, cuando esta tenía 18 y la violó repetidamente. Fruto de los abusos nacieron seis hijos, de los que tres vivían bajo tierra y otros tres fueron sacados de allí por Fritzl, que los crió con su esposa alegando que su hija los había abandonado.

Mientras tanto, el estado de salud de las víctimas que se encontraban encerradas en el sótano mejora poco a poco, aseguró hoy el director médico de la clínica psiquiátrica donde se recuperan, Berthold Kepplinger.

El médico explicó que la madre y sus dos hijos ya no reaccionan con tanta sensibilidad ante la luz, y que mejora además su orientación espacial. El que más progresos hace es el menor, de sólo cinco años. "Cada vez está más activo y fascinado por chistes y la alegría del contacto con otros", según el médico.

"El aire fresco, la luz y la alimentación balanceada los están ayudando", añadió, y pidió de nuevo a los paparazzi que los dejen en paz.

A pedido de su hija, Josef Fritzl había llevado al sótano preparados con vitaminas y una lámpara de rayos ultravioleta, lo que probablemente evitó en parte las consecuencias del encierro de años sin luz solar.

Las víctimas están siendo atendidos por un equipo de 15 médicos y enfermeros. Una de las cosas que se tiene en cuenta es tratar de respetar el estilo de vida que tenían cuando estaban encerrados, según Kepplinger. Elisabeth se esforzó por ofrecer a sus hijos una vida regular y consiguió cosas sorprendentes, subrayó el doctor. Pero aún así, el tiempo transcurría muy lento. "Queremos mantener esa lentitud", dijo, y por eso la madre hace varias pausas al día para descansar y dormir.

Mientras tanto, la hija mayor de Elisabeth, Kerstin, de 19 años, está mejor de salud, según el director del hospital donde está en la unidad de cuidados intensivos, Albert Reiter. La joven, cuya enfermedad no ha sido revelada, fue ingresada el 18 de abril al borde de la muerte. Aún sigue estando muy grave y en coma artificial, añadió.

Kepplinger agradeció en nombre de la familia a la opinión pública por su solidaridad y los deseos de mejoría. Para permitir que la familia comience una nueva vida fueron llevados a la clínica donde se encuentran protegidos del exterior objetos que les pertenecían. Entre estos se cuentan un acuario y muñecos de peluche. Las dos partes de la familia se están conociendo, poco a poco logran organizar su vida diaria y hay muchas conversaciones entre ellos, indicó.

Previamente, el abogado de Elisabeth había declarado que los niños que vivían con su madre -además de Kerstin otro de 18 y uno de 5 años- y los que llevaban una vida normal en el exterior -de entre 10 y 15 años- se entienden bien. "Alegra realmente ver cómo les va. Los niños se llevan bien.", según dijo Christoph Herbst en un programa el domingo por la noche.

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