9:59 | La película, que se basa en la serie creada por Tatsuo Yoshida en los años sesenta, se estrena este jueves en las salas peruanas
Redacción Internacional (EFE).- Tras devolver a la ciencia ficción el aliento metafísico con "Matrix" y buscar la controversia con "V de Vendetta", los Wachowski se mimetizan en su ambiciosa "Meteoro" con el anime japonés y, pese al despliegue técnico, lo ahogan con los peores lastres del cine familiar occidental.
Su mitología cibernética de dioses vestidos de vinilo negro en "Matrix" ha sido tantas veces imitada que a los hermanos Larry y Andy Wachowski les ha dado por establecer un camino bidireccional con "Meteoro" -que se estrenó este jueves en el Perú, - y buscar la más perfecta imitación de la animación japonesa.
Como base han tomado la serie de los años sesenta, creada por Tatsuo Yoshida, y de ella han respetado el frenesí y la descarga epiléptica de flashes, pero corrompiéndola con la moralina de la superproducción familiar estadounidense y, sobre todo, extendiéndola a un formato de pantalla grande de dos horas y cuarto de duración que llega a saturar.
Los excesos han caído, otra vez, sobre los rentables hermanos que, también de nuevo bajo la tutela del productor Joe Silver, toman el volante de esta aventura que se sustenta sobre espectaculares carreras.
Sin embargo, el invento produce más mareo que adrenalina y, en su marcada voluntad de seducir también al mercado japonés, se ha alumbrado un híbrido que difícilmente se disfruta.
Mientras los protagonistas Emile Hirsch -el mismo de "Into the Wild"- y el fenómeno de masas asiático Rain -cantante y actor de "I'm a Cyborg, but It's OK"- describen esa vocación aglutinadora de Oriente y Occidente, en "Meteoro" se perfila una clara meta final más allá de la carrera: la explotación del mercado del videojuego.
Tras el dinero que han reportado las adaptaciones para computadora de las producciones de Disney o del último cine de acción, la película supone un paso más en el sacrificio de las claves del séptimo arte con vistas al filón que suponen esa otras pantallas.
Por ello, en "Meteoro" se esfuma gran parte de su sentido del entretenimiento para el espectador pasivo, que siente el deseo de buscar en la butaca un joystick y convierte en innecesario y casi irritante el peaje de una trama enclenque, un humor dudoso y los vanos esfuerzos de nombres ilustres como Susan Sarandon, Christina Ricci y John Goodman por dar dimensión al disparate.