
19:53 | El centro histórico de Lima, que hace algunos años estaba sumido en el abandono, hoy es área de paseo para limeños y turistas
Esther Rebollo
Lima (EFE).- Lima, antigua capital del Virreinato español y hoy en pugna por lograr la plena modernidad y el desarrollo, se convertirá esta semana en la capital política de América Latina y Europa cuando sus líderes celebren la V Cumbre ALC-UE.
Y es que la denominada "Ciudad de los Reyes", donde reside un tercio de los 28 millones de habitantes de Perú, dará la bienvenida entre el 15 y 17 de mayo a 45 mandatarios de los dos continentes, así como a cientos de funcionarios y 1.500 periodistas.
El principal aval del Gobierno peruano son sus excelentes cifras macroeconómicas que, con una previsión de crecimiento del 8% para este año y la segunda inflación más baja de Sudamérica, se presenta como el país con más capacidad en la región para afrontar la amenaza de una crisis global.
"El Perú está mejor que China, Chile, México, Estados Unidos, ésta es la verdad y, si trabajamos de la mano gobiernos regionales, municipios, y actuamos con más velocidad en las obras, el Perú tendrá una calidad de vida superior a todos los países", manifestó el pasado viernes el presidente del país, Alan García.
Para el anfitrión de la cumbre, "el Perú democrático y nuevo ya no es un Perú del centralismo, del poder autoritario y palaciego, el Perú nuevo tiene que ser el país de los pobres que caminan al bienestar y la riqueza".
Las palabras de García sirvieron de antesala para la V Cumbre América Latina y el Caribe-Unión Europea (ALC-UE), que -recordó- será el mayor evento internacional que Perú ha acogido en su historia y que, además, centrará sus debates en torno a la pobreza y el medioambiente.
Por eso, las autoridades han puesto toda la carne en el asador y no han escatimado en recursos, más humanos que económicos, para que los dignatarios vean en Lima una ciudad del futuro, eso sí, levantada sobre los cimientos de una arquitectura colonial y republicana sin igual.
Su centro histórico, que hace algunos años estaba sumido en el abandono y la inseguridad, hoy es área de paseo para limeños y turistas que acuden para contemplar la majestuosa Plaza de Armas, donde se erige la antigua Casa del Pizarro, hoy sede del Ejecutivo, y la Catedral de Lima, que alberga los restos del conquistador.
Decenas de iglesias barrocas y monasterios se unen a la antigua sede de la Inquisición, al Congreso de la República y al Palacio de Justicia, entre otros llamativos monumentos.
La velocidad con la que Lima prospera se observa especialmente en los distritos periféricos, los llamados "pueblos jóvenes", que se crearon en las últimas décadas de la mano de los inmigrantes llegados del interior y donde el consumo ha crecido de forma desmesurada.
Los altos precios de los minerales en los mercados internacionales son el principal motivo por el que Perú crece más que sus vecinos ya que es un país eminentemente minero, lo que se ha traducido en un gran "boom" de la construcción, sobre todo en Lima.
En las zonas costeras de la capital se hallan el turístico distrito de Miraflores y el pintoresco Barranco, con exclusivos hoteles y restaurantes catalogados por los "gourmet" internacionales como algunos de los mejores de América Latina.
En este contexto, Perú espera mostrar sus excelencias a sus invitados, pero sobre todo atraer inversión, y para ello tendrá un papel decisivo la II Cumbre Empresarial ALC-UE que se celebrará el 15 de mayo, la víspera de la reunión presidencial.
Según la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (CONFIEP), la inversión directa en Perú alcanzó en 2007 los 15.373 millones de dólares y la UE fue el principal inversor extranjero con el 58 por ciento del total.
De los 100 principales inversores entre 2002 y 2005, 43 fueron países europeos, de los que España lidera la tabla con 4.622 millones de dólares sólo el año pasado, lo que supuso casi un 40 por ciento del total de la mano de empresas como Telefónica, BBVA, Repsol-YPF y Endesa. Siguió Estados Unidos, con 2.676 millones de dólares, y el Reino Unido, con 2.553 millones.